Muchas son las empresas y fundaciones, que hoy en Venezuela hacen RSE
para fomentar las ciencias, y colocarlas al servicio del ser humano.
Por Alejandro Ramírez Morón
La ciencia premia a
la ciencia
Laura Díaz, Gerente de Programas Institucionales de
Fundación Empresas Polar, comenta que el Premio Lorenzo Mendoza Fleury toma en
cuenta 3 cosas: talento, productividad y creatividad. “El comité de selección
está compuesto por 7 científicos venezolanos. Uno de ellos, es miembro del
comité de la edición previa. Otros son científicos que han recibido el premio,
y otros, son científicos con actividad en Venezuela”, da cuenta del alto rigor
técnico.
La primera tarea del comité –relata la vocera- es
identificar proponentes, que señalan a su vez a los candidatos posibles del
premio. Nombres de proponentes, que por su trayectoria y conocimiento, pueden
identificar candidatos a ganadores del premio. No hay edad. Se entrega a las
ciencias básicas: matemática, química, biología y física; y también a sus
interdisciplinas, como la biomedicina.
Pueden participar el número que el comité proponga, pero el
promedio histórico del premio, es de 50 participantes. La Fundación se reúne luego
con esos proponentes, y se les pide que asignen hasta 3 candidatos. Hay
publicaciones indexadas, que indican si un científico es productivo.
“En 32 años de premio, puedo decir que los aportes a la
ciencia de los ganadores son infinitos. El comité designa a los ganadores por
consenso. Los participantes deben consignar una serie de asuntos, pero es muy
confidencial. En todas las ediciones que hemos hecho ha habido 5 ganadores”,
explica Díaz.
Y se detiene en una particularidad del galardón: “En algún
momento, el comité de selección define su propio sello o estilo. Ha habido
ediciones, por ejemplo, de cinco ganadores posibles, como máximo, cuatro son
mujeres. El comité decidió dar impulso a las mujeres, en la edición de 2011” , refiere la gerente.
Compromiso
transversal
Díaz expone que reconocer o no, experiencias innovadoras en
los científicos, depende del comité de selección. El premio está vinculado al
apoyo que Empresas Polar ha dado tradicionalmente a la ciencia. El premio es la
prueba más fehaciente del compromiso del holding de alimentos y bebidas con la
ciencia, pero también tienen un programa que se llama Ciencia en la Escuela , un Fondo de
Publicaciones científicas, respaldan a la Olimpíada Matemática ,
despliegan un programa de formación de docentes de matemáticas, entre otros
planes.
“Se toma el cuenta el Currículum Vitae de los científicos,
cartas de profesores, cartas de otros expertos, entre otros. La certeza total
es siempre el inmenso nivel de la ciencia venezolana. El talento científico
existe en Venezuela, y está comprobado con números. Cuando los científicos que
han participado en el premio, salen a trabajar como formadores, a otros países,
se hace evidente la capacidad de los científicos de acá. El altísimo nivel de
nuestros científicos, habla muy bien de nuestras universidades, y también de
las políticas públicas que tuvimos, en algún momento”, echa la cinta atrás.
Fomentar la
investigación
De su lado, Salvatore Pluchino, presidente de la Fundación Caveme ,
explica que el ente se hace cargo de los programas de RSE de la Cámara Venezolana
de Medicamentos (Caveme). Esta cámara agrupa a las multinacionales
farmacéuticas, que hacen vida en Venezuela.
Hace 8 años, la cámara se reunió para crear un brazo
ejecutor de las políticas de RSE. “Yo sugerí crear un fondo de promoción de la
ciencia. Los laboratorios que hacen investigación son los agrupados en Caveme,
y la Fundación
nace para respaldar la investigación científica”, avanza el experto.
Y acota los linderos de su declaración: “El Premio tiene dos
caras: investigación farmacéutica e investigación clínica. Una año premiamos un
aspecto, y el siguiente, premiamos el otro. En 2013 fue investigación
farmacéutica, y en 2014 fue investigación clínica. En 2014 insistimos mucho en
que el premio debía reconocer un aporte sustancial a la salud pública nacional
y regional”, advierte el médico de la
UCV.
De las 7 ediciones del premio, 3 han sido investigaciones
que no se están haciendo en el Primer Mundo, sino que son problemas propios de
América Latina. En 2014, el premio lo ganó una investigación de un equipo del
IVIC –al frente del cual estuvo el doctor Fulgencio Proverbio-, sobre la eclampsia,
que es una complicación del embarazo.
“Se venía usando en casos de eclampsia, el sulfato de
magnesio, y esta investigación determinó –si bien de manera parcial- que se
puede seguir usando, y las razones. Esto es un aporte de Venezuela a la
medicina mundial”, celebra Pluchino.
“El premio consta de 1300 unidades tributarias. Es decir,
este año pasó de los 100.000 bolívares. No sólo por el dinero que implica, es
difícil mantener este premio en el tiempo, sino también por la logística que
supone. La Fundación Caveme
también edita unos fascículos coleccionables sobre ciencias, y tiene un
programa de diplomados con la
UCAB y la UCV ”,
hace un sumario de los planes acometidos.
El talento como
infección
Pero también es bueno poner el foco en los hombres y mujeres
de ciencia, más directamente. Yusibeska Ramos es biólogo celular, egresada de la UCV , con un doctorado en
Ciencias, por la misma casa de estudios. Trabaja con el Instituto de Biología
Experimental de la UCV.
Novartis efectuó este año el XI Campamento
Internacional de Biotecnología (Biocamp) en Basilea, Suiza, para el cual
se seleccionaron 5 Currículum Vitae, entre un total de 300 candidatos. “Gané
con una investigación sobre las bacterias que hay en el Hospital Universitario,
y su resistencia al químico desinfectante que se usa allí. Descubrí que de 65
bacterias, 45 eran resistentes al químico, y establecí causas y soluciones”.
“En Biocamp éramos un grupo de 10 personas, algunos de
neurociencias, otros de bioingeniería, otros eran médicos o epidemiólogos, entre otras disciplinas. Lo
que le piden al equipo es armar en 3 días un proyecto de empresa farmacéutica
–con aspectos de propiedad intelectual-, para lo cual se debe partir de una
bacteria que le asignan al equipo. Casualmente, me asignaron la misma bacteria
que trabajé en el Hospital Universitario: Acineto Bacter Baumanni. El escenario
hipotético sobre el cual debíamos trabajar, era que en Brasil ya había alguna
solución. Novartis no hará uso comercial del proyecto”, pone el claro la
científica, que apenas llega a los 30 años.
Innovación social
En su trinchera, Karin Colmenares, Gerente de Comunicaciones
de Bayer Venezuela, cuenta que la empresa hacía anteriormente el Bayer
Encuentro Juvenil Ambiente. La corporación hizo este evento por 20 años en el
mundo, y en Venezuela, se realizó por 10 años. El Bayer Young Community
Innovator, o Gran Foro de Innovación de la Juventud Andina ,
es hijo de ese proyecto anterior.
“En el Foro de Innovación, invitamos a los jóvenes de alguna
carrera de educación superior, con edades entre 18 y 26 años, incluso
estudiantes de ciencias sociales. Este año fue el joven Jaime Aguilera, con un
proyecto muy hermoso. Son proyectos que no necesariamente tienen que ver con el
ambiente, como era antes. Pero ponemos el acento en la innovación social. Es un
evento andino, para Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela”, indica Colmenares.
Y pone la guinda: “En cuanto a los criterios, hemos sido
amplios. Si tiene que ser innovación social, entonces también que sea factible
y que resuelva un problema inmediato. Lo que vi entre los jóvenes este año, fue
muchísimo interés por crear país. En términos generales, cada país cumplió con
las expectativas. Pero los venezolanos, tiene una energía particular”, remata
la portavoz.

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