martes, 1 de diciembre de 2015

¿Qué es el green marketing? 3 definiciones



FUENTE: http://www.merca20.com/

México.- Las condiciones actuales del planeta exigen cambios en todas nuestras prácticas. En muchos ámbitos se ha abogado por un desarrollo sustentable que respete a la naturaleza (o lo que queda de ella) y olvide cualquier práctica que fomente el desperdicio de nuestros recursos naturales. Incluso la mercadotecnia ha encontrado la manera de unirse a esta tendencia verde con la creación del green marketing, o marketing ecológico. ¿Cómo lo definen los que se dedican a esta rama en particular?.

La American Marketing Association lo define, en primer lugar como los productos demarketing que presumiblemente son seguros para el ambiente. La definición dentro del contexto de marketing social habla sobre “el desarrollo y marketing de productos designados a minimizar los efectos negativos en el ambiente físico o bien, mejorar su calidad” y finalmente, desde el punto de vista del medio ambiente como tal, se define como “los esfuerzos de las organizaciones de producir, promover, empaquetar y reclamar productos en una forma sensitiva o responsiva a preocupaciones ecológicas”.

Michael Jay Polonsky, de la Universidad de Newcastle, piensa que muchos tienen un concepto del green marketing demasiado delimitado, “desafortunadamente, la mayoría de las personas piensan que el green marketing se refiere solamente a la promoción o publicidad de productos con características ambientales. Términos como Libre de fosfato, Reciclable, Rellenable, Amigable con la capa de Ozono y Ambientalmente amigable son algunas de las cosas que los consumidores asocian comúnmente con el green marketing y este concepto es mucho más amplio, uno que se puede aplicar a bienes de consumidor, bienes industriales y hasta servicios.” La definición última de parte de Polonsky al respecto sería que el green marketing consiste en “todas las actividades designadas a generar y facilitar cualquier intercambio que pretenda satisfacer necesidades humanas, mientras que estas ocurran con mínimo impacto en el entorno natural.”

The Green Marketing Company lo define como las “actividades promocionales orientadas a tomar ventaja de los cambios de actitud de un consumidor sobre una marca. Estos cambios son influenciados por políticas y prácticas que afectan la cualidad del medio ambiente, y reflejan el nivel de su preocupación por la comunidad”.

La Base de la Pirámide

En la foto: Pahalad, creador del concepto de Base de la Pirámide

FUENTE: http://www.mercado.com.ar/

Un cúmulo de oportunidades para empresas de diferentes sectores en los mercados emergentes.

Comprender profundamente a la población de la Base de la Pirámide además de tener un alto interés social, significa contar con información clave para poder mejorar estrategias y ser exitosos entre este grupo de consumidores leales, potenciando a su vez un crecimiento económico sostenido.

A esta conclusión se llegó en los encuentros denominados “Conociendo a la Base de la Pirámide” a cargo de Wander Meijer, CEO de TNS para Latinoamérica y de Constanza Cilley, Directora Comercial y de Investigaciones para Argentina, realizados en las oficinas de TNS en Buenos Aires. A los encuentros asistieron un total de 50 personas de 28 empresas diferentes.


La Base de la Pirámide ofrece un gran mercado de rápido crecimiento

Dos tercios de las personas en el mundo ganan menos de 2.000 dólares por año, y sólo se dirige a ellos el 10% del gasto en publicidad. En América Latina, cerca de la mitad de la población de casi 700 millones de personas, puede considerarse pobre, con un 25% por debajo de la línea de pobreza (lo que significa un gasto de 2 dólares por día por persona).

La visión sobre este segmento y su participación en el mercado han cambiado drásticamente durante los últimos años. El Banco Mundial y el Reporte IFC del 2004, establecieron que el poder adquisitivo colectivo del sector económico más bajo -a nivel mundial estimado en 4 mil millones de personas- tiene un enorme mercado potencial que se encuentra en la Base de la Pirámide (BoP), sí se aborda correctamente este segmento. Además, su poder de compra es de $ 5.000.000.000.000 de dólares a nivel global, lo que significa que incluso en la base de la pirámide económica, la gente cuenta con dinero para gastar; de hecho, con mucho más de lo comúnmente pensado.






Algunos mitos falsos acerca de la Base de la Pirámide

Abordar la Base de la Pirámide no significa ofrecer los mismos productos y servicios desarrollados para los niveles superiores, a los sectores de niveles más bajos.

Sobre la necesidad de interiorizarse en estos segmentos para poder direccionar exitosamente ofertas a la Base de la Pirámide, Wander Meijer mencionó la necesidad de desmentir algunos mitos acerca de este segmento. El CEO de la consultora a nivel regional decía “Siendo un segmento con un altísimo poder de compra, debemos pensar en un nuevo modelo de marketing adaptado, que satisfaga sus necesidades desterrando algunos mitos falsos muy arraigados en nuestra sociedad. Así, podremos satisfacer sus necesidades, dando cabida a la posibilidad de un movimiento ascendente de este sector, que beneficie tanto a las compañías como a la sociedad.”

Explicó luego algunas de estas falsas creencias, derribándolas con datos claros y contundentes. Entre estos “mitos” y verdades, destacó:

 Mito: Por la falta de medios de comunicación específicos es difícil acceder a ellos. Esto hace que la publicidad dirigida a la Base de la Pirámide sea muy costosa.
Verdad: 9 de cada 10 personas de este segmento poseen una televisión a color y 9 de cada 10, escuchan la radio.

 Mito: Prefieren marcas de segundo nivel porque son más baratas.
Verdad: el 70% compra marcas líderes para muchas categorías.

 Mito: La entrega de créditos es altamente riesgosa en este segmento.
Verdad: La taza de cumplimiento del pago de las instituciones de microcréditos que trabajan en niveles socioeconómicos medios y bajos es mucho más alta que las de los créditos del sistema bancario tradicional.

 Mito: Les gustaría comprar, pero no pueden pagar los productos.
Verdad: Dado el canal de compras que utilizan, terminan pagando costos más elevados que los de un consumidor promedio, lo que denominamos la penalidad de la Base de la Pirámide.





Conociendo el Mercado, un modelo de negocio diferente: casos exitosos en la Base de la Pirámide

Si bien ha habido grandes fracasos, un número creciente de compañías multi-nacionales se ha dirigido con éxito a la Base de la Pirámide, siendo este el caso de Nokia, Procter & Gamble o SCJohnson. Cada vez hay más empresas locales que han encontrado o creado un mercado dentro de este segmento, tales como las mexicanas CEMEX y Elektra, la brasilera Habib’s y Helados Pirulo o la Farmacia del Dr. Ahorro (originalmente mexicana) en la Argentina.

A propósito de estas empresas, Meijer decía “Estas compañías han logrado no solamente mejorar su negocio, sino aumentar la capacidad de elección y acceso a más bienes y servicios para este segmento de la población.”


The Do’s and Don'ts of BoP Marketing: Algunas Sugerencias para acercarse a BoP en Argentina

¿Cómo se aborda un segmento casi desconocido para la mayoría de las empresas? Constanza Cilley, Directora Comercial y de Investigaciones de TNS Argentina, repasó las claves para generar una comunión entre los marketers y la población de la Base de la Pirámide. A continuación, se detallan brevemente los principales puntos a tener en cuenta:

1. Conocerlos
Aunque esto es algo necesario con relación a cualquier público, es aún más importante para este segmento, debido a la brecha que existe en general entre quienes toman las decisiones en las empresas y la población de la base de la pirámide. Cilley explicaba “En los próximos años las empresas tendrán que invertir mucho más en el conocimiento de este grupo. No es la misma realidad la de una villa en la Capital, donde hay mayor acceso a todo, que en un barrio en el interior del país o mismo en el Gran Buenos Aires. La percepción de la realidad, sus necesidades y preferencias se irán ajustando de acuerdo a los diferentes contextos. La Base de la Pirámide cuenta con una multiplicidad de condiciones y características que no pueden generalizarse.”



2. Comunicar
La comunicación es un aspecto muy importante, genera credibilidad y confianza. Es imprescindible comunicar a este grupo en particular de una manera simple y directa. Por otro lado, el fraccionamiento de los medios no se da en este segmento de forma marcada, la TV sigue siendo la vedette. Es clave usar los medios masivos pero también aprovechar los espacios de comunicación locales tales como plazas y ferias, comunicaciones locales, exhibiciones en la calle, exhibición en vidrieras de locales cercanos y vía pública en sus barrios.

3. Value-For-Money, y no bajo precio
A pesar de responder favorablemente a la empatía y a la comprensión de las limitaciones de presupuesto por parte de las marcas, el segmento socioeconómico en cuestión no necesariamente compra la alternativa más barata. Cuando accesibles, la Base de la Pirámide elige marcas líderes valorando la seguridad que implica la trayectoria de una gran empresa. “Ellos entienden que tienen que pagar más por un valor agregado, y están dispuestos a gastar más por algo que es mejor”, decía Constanza Cilley. “Su presupuesto es limitado. Si compran algo barato y resulta de mala calidad, significa que deberán comprar más cantidad o productos complementarios. Por eso son fieles a las marcas y productos que saben que les funcionan. Una vez conquistados, recompensan a las marcas con su lealtad.” continuó.

4. Bajar la penalidad de la Base de la Pirámide
Los sectores de bajos recursos son penalizados y pagan más por bienes y servicios que una persona de clase media o alta. En general, las empresas no llegan con sus propios distribuidores a los barrios más carenciados, y la cadena de intermediaros lleva a que el precio de los productos alcance niveles más altos que en otras zonas. Con relación a esto, Cilley comentó: “Las empresas dicen que la principal traba es el precio, pero ¿saben las empresas que en muchos barrios del Gran Buenos Aires se paga 1.47 veces más por una marca líder de dulce de leche que en la Ciudad de Buenos Aires? Debemos trabajar para reducir lo que llamamos la penalidad BoP. Además de generar más conocimiento de marca, estarán dando más oportunidades de elección a este segmento.”

5. Desarrollar una estrategia de retail local
Las estrategias re retail local son también de gran importancia, ya que inciden sobre los costos de la Base de la Pirámide. Los hábitos de compra en este grupo son distintos a los de los niveles más altos. La compra es diaria, por lo que los pequeños comercios cerca del hogar son mucho más relevantes. Si no hay presencia a nivel local, se pierde un importante espacio de venta. Además, es imprescindible analizar otras alternativas a los canales tradicionales. La venta directa es un gran exponente ya que es muy exitosa en estos grupos: la recomendación de amigos y familiares, que en este caso son vendedores, es tenida muy en cuenta e implica un mayor “compromiso” de compra; a la vez que una manera de colaborar en la familia extendida.

Por último, la presentación demostró que la Responsabilidad Social Empresaria es otro tema clave para la población de la Base de la Pirámide. A partir de las investigaciones realizadas por TNS Argentina se observa que este segmento muestra un fuerte interés por ayudar a los demás. Aquellas marcas que realizan algún tipo de trabajo social, aportando a organizaciones o participando de programas de beneficencia, son muy bienvenidas por la Base de la Pirámide.

La RSE más allá de las visiones angelicales



Por Alejandro Ramírez Morón

Es inmensa la deuda social del capitalismo. La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es la apuesta de la inteligencia económica del siglo XXI para saldar esa deuda. Lo lamentable es que, a menudo, se suele mirar a la RSE de manera superficial, pensando solo un stakeholder: las comunidades. La RSE va mucho más allá, y, cabalmente entendida, debe ser multi stakeholder.

Accionistas, trabajadores, proveedores, comunidades, universidades, ONG’s, gobiernos locales, entre otros. Hay muchos grupos de interés, o stakeholders. Lo ideal es que una gestión de RSE sea transversal, que vaya a lo largo y ancho de la cadena de producción. La RSE no es un modelo de gestión, pero lo impacta de manera directa. Es la ética como columna vertebral de los negocios.

Hay que diferenciar de cosas como el green marketing, o el mercadeo en la Base de la Pirámide. RSE es todo aquello que una corporación hace más allá de las exigencias de la ley, motu propio, para añadir valor, para optimizar la calidad de los mercados. Esto no quiere decir que la RSE debe suponer pérdidas para ninguna empresa. Todo lo contrario. Cada día el consumidor valora más a las empresas responsables.

Pero queda mucho trabajo por hacer. Me parece que los negocios en el mundo de hoy, siguen siendo acicateados por el interés económico ante todo, por la política de maximización de la ganancia, por sobre todas las cosas. Nadie dice que ganar dinero sea malo. Nadie crea una empresa para perder dinero. Pero, ¿estamos ocupando de manera ética nuestro lugar en el mercado?

Las acuciantes demandas económicas, sociales y medioambientales del siglo XXI, hacen que uno se pare con prudencia ante la visión meramente mercantilista de los negocios. Un hombre de negocios no es una Carmelita Descalza, ni una hermanita de la caridad. Pero, como dice el dicho, “ni tan calvo ni con dos pelucas”. Nadie tiene derecho a depredar los mercados para llenarse los bolsillos de dólares.

Por esto, los gobiernos han comenzado a ser tajantes en las imposiciones legales. Pero, más allá, las empresas de vanguardia, de avanzada, han dicho: “no necesitamos el dedo acusador de la ley, para hacer bien nuestro trabajo, e, incluso, ir un poco más allá”. Como en todo, no es la norma, sino la excepción. Y, claro está, depende de cada país, y su nivel de desarrollo. De la calidad de sus mercados.

Hacer las cosas bien es, ante todo, una responsabilidad legal con la sociedad. Pero, hacerlas un poco mejor, hace parte de la filosofía de cada corporación, frente a un mundo plagado de miserias, calentamiento global, y anomias de todo tipo. No se trata de hacer filantropía, porque esta es apenas una rendija de entrada a la RSE. ¿Qué mundo tenemos hoy? ¿Qué mundo queremos tener en 2025? ¿Qué estamos haciendo?


Más allá de los disparadores ético-religiosos (no metamos a Dios en esto), la RSE es una manera de entender los procesos de una corporación, con miras a cumplir la ley, en primer término, pero también ir siempre un poco más allá, ir siempre un paso adelante. Se trata de hacer las cosas bien, antes de que el destino nos alcance. Se trata de hacer la tarea, sin que mamá nos de con la correa. Eso es libertad. Eso es responsabilidad. 

Cuando la RSE se mete en el laboratorio


Muchas son las empresas y fundaciones, que hoy en Venezuela hacen RSE para fomentar las ciencias, y colocarlas al servicio del ser humano.

Por Alejandro Ramírez Morón

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) está llamada a saldar una inmensa deuda social del capitalismo, sistema que ha sido capaz de generar un inmenso progreso en términos de la ciencia, pero que ha fallado en colocar estos progresos al servicio del ser humano. El nivel de los científicos venezolanos es altísimo, y eso es reconocido en el mundo entero. Por fortuna, algunas empresas y fundaciones, están haciendo RSE para fomentar la ciencia, y conseguir que la misma se ponga al servicio de la gente.

La ciencia premia a la ciencia
Laura Díaz, Gerente de Programas Institucionales de Fundación Empresas Polar, comenta que el Premio Lorenzo Mendoza Fleury toma en cuenta 3 cosas: talento, productividad y creatividad. “El comité de selección está compuesto por 7 científicos venezolanos. Uno de ellos, es miembro del comité de la edición previa. Otros son científicos que han recibido el premio, y otros, son científicos con actividad en Venezuela”, da cuenta del alto rigor técnico.

La primera tarea del comité –relata la vocera- es identificar proponentes, que señalan a su vez a los candidatos posibles del premio. Nombres de proponentes, que por su trayectoria y conocimiento, pueden identificar candidatos a ganadores del premio. No hay edad. Se entrega a las ciencias básicas: matemática, química, biología y física; y también a sus interdisciplinas, como la biomedicina.

Pueden participar el número que el comité proponga, pero el promedio histórico del premio, es de 50 participantes. La Fundación se reúne luego con esos proponentes, y se les pide que asignen hasta 3 candidatos. Hay publicaciones indexadas, que indican si un científico es productivo.

“En 32 años de premio, puedo decir que los aportes a la ciencia de los ganadores son infinitos. El comité designa a los ganadores por consenso. Los participantes deben consignar una serie de asuntos, pero es muy confidencial. En todas las ediciones que hemos hecho ha habido 5 ganadores”, explica Díaz.

Y se detiene en una particularidad del galardón: “En algún momento, el comité de selección define su propio sello o estilo. Ha habido ediciones, por ejemplo, de cinco ganadores posibles, como máximo, cuatro son mujeres. El comité decidió dar impulso a las mujeres, en la edición de 2011”, refiere la gerente.  

Compromiso transversal
Díaz expone que reconocer o no, experiencias innovadoras en los científicos, depende del comité de selección. El premio está vinculado al apoyo que Empresas Polar ha dado tradicionalmente a la ciencia. El premio es la prueba más fehaciente del compromiso del holding de alimentos y bebidas con la ciencia, pero también tienen un programa que se llama Ciencia en la Escuela, un Fondo de Publicaciones científicas, respaldan a la Olimpíada Matemática, despliegan un programa de formación de docentes de matemáticas, entre otros planes.

“Se toma el cuenta el Currículum Vitae de los científicos, cartas de profesores, cartas de otros expertos, entre otros. La certeza total es siempre el inmenso nivel de la ciencia venezolana. El talento científico existe en Venezuela, y está comprobado con números. Cuando los científicos que han participado en el premio, salen a trabajar como formadores, a otros países, se hace evidente la capacidad de los científicos de acá. El altísimo nivel de nuestros científicos, habla muy bien de nuestras universidades, y también de las políticas públicas que tuvimos, en algún momento”, echa la cinta atrás.

Fomentar la investigación
De su lado, Salvatore Pluchino, presidente de la Fundación Caveme, explica que el ente se hace cargo de los programas de RSE de la Cámara Venezolana de Medicamentos (Caveme). Esta cámara agrupa a las multinacionales farmacéuticas, que hacen vida en Venezuela.

Hace 8 años, la cámara se reunió para crear un brazo ejecutor de las políticas de RSE. “Yo sugerí crear un fondo de promoción de la ciencia. Los laboratorios que hacen investigación son los agrupados en Caveme, y la Fundación nace para respaldar la investigación científica”, avanza el experto.

Y acota los linderos de su declaración: “El Premio tiene dos caras: investigación farmacéutica e investigación clínica. Una año premiamos un aspecto, y el siguiente, premiamos el otro. En 2013 fue investigación farmacéutica, y en 2014 fue investigación clínica. En 2014 insistimos mucho en que el premio debía reconocer un aporte sustancial a la salud pública nacional y regional”, advierte el médico de la UCV.  

De las 7 ediciones del premio, 3 han sido investigaciones que no se están haciendo en el Primer Mundo, sino que son problemas propios de América Latina. En 2014, el premio lo ganó una investigación de un equipo del IVIC –al frente del cual estuvo el doctor Fulgencio Proverbio-, sobre la eclampsia, que es una complicación del embarazo.

“Se venía usando en casos de eclampsia, el sulfato de magnesio, y esta investigación determinó –si bien de manera parcial- que se puede seguir usando, y las razones. Esto es un aporte de Venezuela a la medicina mundial”, celebra Pluchino.

“El premio consta de 1300 unidades tributarias. Es decir, este año pasó de los 100.000 bolívares. No sólo por el dinero que implica, es difícil mantener este premio en el tiempo, sino también por la logística que supone. La Fundación Caveme también edita unos fascículos coleccionables sobre ciencias, y tiene un programa de diplomados con la UCAB y la UCV”, hace un sumario de los planes acometidos.

El talento como infección
Pero también es bueno poner el foco en los hombres y mujeres de ciencia, más directamente. Yusibeska Ramos es biólogo celular, egresada de la UCV, con un doctorado en Ciencias, por la misma casa de estudios. Trabaja con el Instituto de Biología Experimental de la UCV.

Novartis efectuó este año el XI Campamento Internacional de Biotecnología (Biocamp) en Basilea, Suiza, para el cual se seleccionaron 5 Currículum Vitae, entre un total de 300 candidatos. “Gané con una investigación sobre las bacterias que hay en el Hospital Universitario, y su resistencia al químico desinfectante que se usa allí. Descubrí que de 65 bacterias, 45 eran resistentes al químico, y establecí causas y soluciones”.

“En Biocamp éramos un grupo de 10 personas, algunos de neurociencias, otros de bioingeniería, otros eran médicos o  epidemiólogos, entre otras disciplinas. Lo que le piden al equipo es armar en 3 días un proyecto de empresa farmacéutica –con aspectos de propiedad intelectual-, para lo cual se debe partir de una bacteria que le asignan al equipo. Casualmente, me asignaron la misma bacteria que trabajé en el Hospital Universitario: Acineto Bacter Baumanni. El escenario hipotético sobre el cual debíamos trabajar, era que en Brasil ya había alguna solución. Novartis no hará uso comercial del proyecto”, pone el claro la científica, que apenas llega a los 30 años.

Innovación social
En su trinchera, Karin Colmenares, Gerente de Comunicaciones de Bayer Venezuela, cuenta que la empresa hacía anteriormente el Bayer Encuentro Juvenil Ambiente. La corporación hizo este evento por 20 años en el mundo, y en Venezuela, se realizó por 10 años. El Bayer Young Community Innovator, o Gran Foro de Innovación de la Juventud Andina, es hijo de ese proyecto anterior.

“En el Foro de Innovación, invitamos a los jóvenes de alguna carrera de educación superior, con edades entre 18 y 26 años, incluso estudiantes de ciencias sociales. Este año fue el joven Jaime Aguilera, con un proyecto muy hermoso. Son proyectos que no necesariamente tienen que ver con el ambiente, como era antes. Pero ponemos el acento en la innovación social. Es un evento andino, para Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela”, indica Colmenares.

Y pone la guinda: “En cuanto a los criterios, hemos sido amplios. Si tiene que ser innovación social, entonces también que sea factible y que resuelva un problema inmediato. Lo que vi entre los jóvenes este año, fue muchísimo interés por crear país. En términos generales, cada país cumplió con las expectativas. Pero los venezolanos, tiene una energía particular”, remata la portavoz.  

















CVC versus RSE: generar o distribuir riqueza


Michael Porter, profesor emérito de la Universidad de Harvard, ha lanzado en 2011 el concepto de Creación de Valor Compartido (CVC), que busca renovar al capitalismo y generar –ha dicho- un proceso innovación y crecimiento.

Alejandro Ramírez Morón

Vox populi. Que el capitalismo está en crisis no es un secreto para nadie. El crack de Wall Street de 2008, a partir de la crisis por créditos inmobiliarios chatarra, desencadenó un maremagnum económico a escala global, que llevó a la canciller alemana, Ángela Mérkel, a sostener que era preciso refundar el capitalismo. El mismísimo fundador del Foro Económico Mundial (Davos), Klaus Schwab, declaró: “El capitalismo, en su forma actual, ya no encaja en el mundo de ahora”, e hizo votos por una nueva forma de responsabilidad social. Han comenzado ha alzarse otras voces, otros discursos.
                         
La crisis del capitalismo ha dado pie a una poderosa escalada de la izquierda en el mundo, al punto que en el más reciente ranking de Forbes, el presidente ruso es considerado como el hombre más poderoso del planeta, y el Partido Comunista Chino se calibra hoy como el conglomerado político más influyente del orbe.

Parece que todo está por verse. En construcción. Lo que se desprenda finalmente de la pugna entre socialismo y capitalismo, está sencillamente por verse. No se puede pontificar, ni lanzar sentencias absolutas.

Creación de Valor Compartido
Michael Porter, profesor emérito de la Universidad de Harvard, experto en nuevos temas de gerencia empresarial, ha lanzado en 2011 el concepto de Creación de Valor Compartido (CVC), que busca renovar al capitalismo y generar –ha dicho- un proceso innovación y crecimiento.

“Las políticas y las prácticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa, a la vez que ayudan a mejorar las condiciones económicas, sociales y ambientales en las comunidades donde ópera. Se enfoca en identificar y expandir las conexiones entre los progresos económico y social. Las empresas crean valor compartido, reconcibiendo productos y mercados; redefiniendo la productividad en la cadena de valor y construyendo clusters de apoyo para el sector en torno a las instalaciones de la empresa”, ha dicho Porter. 

Las empresas –afirma- deben “asumir el liderazgo para volver a unir los negocios con la sociedad”. Nestlé ha sido una de las empresas que más ha propulsado este tema. ¿Cuál es el argumento? En vez de otorgar a los campesinos proveedores más plata por sus productos, se les presta ayuda técnica, créditos en mejores condiciones para sus abonos, se les asesora para mejorar la productividad y calidad del producto y -de esta forma- ganar más dinero.

Mera filantropía
Porter ha planteado que la CVC viene a sustituir a la RSE, pues la misma se ha quedado en la mera filantropía, y en la generación de reputación, sin cumplir con los objetivos que estaba supuesta a alcanzar.

La socióloga Charo Méndez, experta en RSE y consultora de importantes empresas, dice que, si bien es cierto que Michael Porter quiere llevar el concepto de CVC –por ejemplo- al ámbito de las ONG’s, nuevos negocios, etcétera, lo basa esencialmente en el sector empresarial.

Nuevos negocios, nuevas maneras de generar productos, empaques, para generar más riquezas. Es una manera renovada –asegura- de rescatar la tesis de Milton Friedman, quien decía en los años 70’s, que la responsabilidad de las empresas era pagar impuestos y generar empleo.

Cualquier cosa que genere valor compartido es aquella que a la empresa le genere dinero, y a la sociedad le satisfaga una necesidad. “Volvemos a hablar de responsabilidad económica. Es una actualización de la visión de Friedman”.

El Consenso de Washington –echa la cinta atrás- era más para políticas públicas. Lo que plantea Porter es que la RSE sólo genera reputación, la CVC crea valor para la sociedad y utilidades para la empresa. Es algo más enmarcado en el pensamiento empresarial, mientras que el Consenso de Washington era heredero del pensamiento de Friedman, pero en políticas públicas. “Hasta ahora la CVC no ha tocado las políticas públicas, si bien el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene algunas iniciativas. Lo que preocupa es que se diga que la CVC es para desplazar a la RSE”, enfatiza la consultora.  

“Lo que siento es que para justificar la tesis de la CVC, Porter descalifica a la RSE, usando el concepto más tradicional de la misma, que es el de la filantropía. Hace años que se habla de stakeholders, de sostenibilidad, de toda la cadena de valor, ya está aprobada la ISO 26.000”.

Clusters locales
“Cuando Porter habla de los clusters locales, es algo que está incorporado en la ISO 26.000. El concepto de sostenibilidad dice que se debe hacer todo para reducir el uso de recursos naturales, pero a la vez apostar por la equidad. La CVC implica hacer todo sólo si genera beneficios a la empresa. No es que con la CVC quieres incorporar proveedores más pequeños, para distribuir mejor la riqueza. No. Se incluyen proveedores locales, más pequeños, para disminuir los costos. Entonces, hay que decir que es una nueva versión del criterio de Friedman, pero no que es para desplazar a la RSE”, arroja luces la experta.

Pero, ¿cómo ve Charo Méndez la validez de la RSE hoy en el mundo? Garantiza que no es una moda pasajera. La discusión –asegura- se está dando al más alto nivel. “El sector empresarial ha dicho que hacer dinero no es suficiente, sino que hay que asumir compromisos con el cambio climático, con la pobreza, entre otros”.

“La mitad de las primeras economías del mundo son empresas. Una cosa que ha costado tantos años que el sector privado termine de entender, cómo volver a decir a las empresas, con la CVC, que su único problema es hacer dinero. Se discute en Naciones Unidas asuntos de derechos humanos para la empresa. La RSE no está herida de muerte. Para nada”, fija posición con vehemencia.

La socióloga dice que le preocupa que una transnacional fuerte tenga más presupuesto que Guatemala, por ejemplo. Hay que pensar algunas cosas mejor, estima. “El Pacto Global hay que revisarlo. Vamos por una cuarta generación del GRI, porque la gente que revisa los balances sociales no está conforme. Pero no puede venir una discusión que plantee que la RSE ha sido ineficiente, y que por esto hay que liquidarla del todo”, se resiste a las visiones radicales y extremistas.  

De eso no se habla
Ahora bien, ¿qué hay de la vigencia de la RSE en Venezuela? “Acá no se discute ni CVC ni RSE, sino la supervivencia de las empresas, que sienten que no tienen mayor capacidad de maniobra. La discusión sobre RSE en Venezuela siempre tiene peros, porque las empresas alegan que tienen demasiadas regulaciones, pero si planteas la CVC la cosa es peor. Aquí no estamos discutiendo si es generar riqueza o distribuirla mejor, sino un capitalismo de Estado, con un Estado que no tiene un comportamiento en RSE precisamente ejemplar, y el sector privado se vería muy mal si dijera que se va a conectar con CVC, porque se trata de generar dinero únicamente”.

Una de las formas que plantea Porter es adecuarse a los clientes, a través de downsizing, por ejemplo. Hay que hacer clusters, disminuir costos, etcétera, pero no es correcto –opina Méndez- que plantee esto como para desplazar a la RSE, bajo el alegato de que las empresas sólo deben pagar impuestos, o generar empleo.

Por ejemplo, el planteamiento de los clusters. ¿No es un poco escaso plantear que los clusters pueden saldar la deuda social del planeta? “Lo que me pasa con la idea de cluster es que se busca quién puede ser distribuidor y proveedor. Esto se llamó negocios inclusivos, en algún momento. Las ONG’s tienen una misión social, por ejemplo, y eso no debe formar parte de una cadena productiva. Una cosa es que, por ejemplo, las universidades deben tener control de costos, y adecuarse a los mercados, pero no se pueden convertir en universidades empresas. Esto es el problema de los clusters. No se pueden incluir criterios comerciales a todo”.

Marcos regulatorios
Porter plantea la necesidad de que haya marcos regulatorios favorables a la CVC. Dice que debe haber controles, cómo no, pero siempre y cuando se favorezca la actividad privada, en el marco de la CVC.

Charo Méndez inquiere en voz alta: “¿Qué se esperaría de un gobierno local? ¿Qué facilite la CVC o más bien privilegiar a las empresas que tengan mejor impacto en sus comunidades anfitrionas? Siempre tienen que existir algunos modelos de generación de riqueza, pero sea en manos de privados o públicos, familiar o capital difuso, hay que saber cómo se genera la riqueza. Lo ideal es que se cumplan los derechos laborales, que se cuide el ambiente, y, además, que haya una apuesta de equidad en la distribución de la torta de ganancias de la empresa”, desemboca en el nudo gordiano de la RSE.

Tanto Porter como Harvard Business Review tienen resonancia a escala mundial. Ya algunas empresas no hacen balance social, sino memorias de valor compartido. “Puede haber muchas escuelas de negocios mejores que Harvard, pero la CVC viene ganando resonancia. En Colombia ya hay gente casada del todo con la tesis de CVC. Puede tener resonancia, pero una cosa es hacer riqueza y otra es distribuirla, no se pueden equiparar los criterios”, limpia de polvo y paja.  

El concepto de CVC es genuinamente norteamericano. Pero no es un tema –aporta Méndez- en contra de los norteamericanos, sino de cuál es el pensamiento de las multinacionales, que pueden estar en muchos países distintos. “Además, no es una empresa norteamericana la que está propulsando la CVC, sino una europea, y es Nestlé. No se puede negar el peso de las multinacionales en el mundo”.

La apuesta por la RSE
“En el marco de un país como Venezuela, o los países emergentes, creo que se ajusta más el concepto de RSE. Deberían asumirse más prácticas e inversiones, incluso para aquellos elementos de la cadena de valor, que son más difíciles de incluir”.

El concepto de CVC –aterriza la experta en suelo criollo- se estrella contra la realidad política venezolana, porque es imposible plantear hoy en Venezuela, que lo único que deben hacer las empresas es generar dinero y riqueza, si bien el concepto de RSE no ha sido recibido bien del todo, porque se le considera muy capitalista.

“Yo no creo eso. Creo que el concepto de RSE es noble, y, a través de él, se pueden generar políticas públicas que susciten más equidad. Efectivamente, dentro del discurso del Gobierno está el comercio justo, y el concepto de RSE lo incorpora. Cuando el Estado pone una regulación en contra de la discriminación racial, es algo que también está incluido en la RSE. En algunos países las empresas lo hacen de manera voluntaria, y en otros de manera obligatoria. El gran dilema es este: genera riqueza (CVC) o distribuir la riqueza (RSE). No se puede plantear que el generar riqueza desplace a distribuir la riqueza, porque son dos conceptos distintos”, separa peras de manzanas.  











La historia de David contra Goliat


El crack de Wall Street que se registró en 2008, puso en tela de juicio el poderoso andamiaje global de las multinacionales. El orbe ha vuelto la mirada sobre la RSE, y Small & Medium Business, acaso descolla como la gran promesa de este siglo.
Por Alejandro Ramírez Morón
Cuando se habla de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), suele pensarse primeramente en el segmento corporativo. No obstante, es sorprendente cómo la Pequeña y Mediana Empresa (Pyme), también realiza en América Latina, un importante trabajo en esta área. Es posible que de manera menos estructurada, y –acaso- con menos impacto numérico, pero a veces con mucha mayor significación relativa.
La Pyme representa más de 90% del empresariado en el planeta entero; y genera entre 50 y 60% del empleo, contribuyendo con más de 50% del Producto Interno Bruto (PIB). En Latinoamérica, más de 60% de las empresas son Pyme’s, y genera entre 40 y 50% del empleo. Dependiendo de la definición usada en cada país, pueden incluirse como Pyme’s empresas de entre 10 y 100 empleados, y hasta 250 en algunos países.
Un acto de fe
Antonio Vives, socio principal de Cumpetere, y ex gerente de Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explica que “el tema con la Pyme, es que no sabe que está haciendo RSE. Es algo natural, mientras que en el segmento corporativo, tenemos un esfuerzo mucho más consciente, pero enfocado hacia la opinión pública, y la captura de reputación”, entrecruza las manos, y enarca las cejas.
Sólo para bajar a las entrañas de ese monstruo llamado Tercer Mundo: “Uno de los principales disparadores de las acciones de RSE en la Pyme, en el entorno latinoamericano, es de carácter ético religioso. Me refiero a la gran tradición católica de América Latina, y el asistencialismo que –en cierta forma- ha desplegado la Iglesia Católica, para suplir las deficiencias del Estado. Esto ha sido así desde la Colonia”. 
El experto, también profesor de la Universidad de Stanford, remarca que no hay estándares de medición, ni siquiera indicadores, en esta materia. Es algo espontáneo. “Es un poco como la imagen que está en los Evangelios: la viuda que dio más limosna, porque dio de lo que no tenía. En términos relativos, el aporte de la Pyme en RSE puede ser mayor, pero no en términos absolutos”, toma distancia.
Data atomizada
La investigación –argumenta Vives- para determinar cuáles son los sectores productivos de la Pyme, que más y mejor RSE hacen en la sub región, es asignatura pendiente. No se ha hecho. Es muy difícil, porque la data está demasiado atomizada. Pero garantiza que, si lo vemos por país, los punteros son Brasil, Chile y Colombia.
“Una peluquera de Catia (zona populosa de Caracas) trata bien a sus empleados, porque a ella le gustaría se tratada del mismo modo. Hay una empatía que no se verifica en las grandes empresas, las cuales no suelen conocer a sus empleados. Son números, y entre más grande la empresa, más número es el empleado”, da cuenta de una verdad muy dolorosa.
El reconocido analista espeta que la crisis financiera mundial tiene la responsabilidad de los reguladores, que no hicieron bien su tarea, y también la responsabilidad de la avaricia y los incentivos perversos dentro del sistema financiero, mucho más que dentro de las multinacionales, no obstante. La crisis global se desparramó en todo el mundo, asevera Vives, y en todo tipo de industrias, pero nació como consecuencia de la responsabilidad de los operadores financieros. Pagan justos por pecadores.
Blanco fácil
Y dice en descargo de las multinacionales: “Cuando se afirma que Walmart es más grande que Perú o Ecuador, se está comparando peras con manzanas, valor agregado con ventas, cosas que son muy distintas. Es cierto que algunas multinacionales son muy grandes, y también son un blanco fácil, porque son muy visibles. Es algo relativamente sencillo. Cuando una multinacional comete alguna barbaridad, la conocemos todos, y tiene un gran impacto de opinión pública”, dispara, en honor a la verdad.
La Pyme es una gran promesa para el mundo -calibra el experto-, porque genera cohesión social. Se trata de personas que tienen que sobrevivir, y no se pueden dar el lujo de darse por muertos por la crisis. Se caen, y así mismo se levantan. “La Pyme da continuidad a lo largo del tiempo. Si una Pyme quiebra no pasa gran cosa, en la economía de un país, pero sí es capaz de dar mucha cohesión a escala de base. Tiene un gran papel que jugar en la continuidad y la resiliencia de los sistemas económicos”, relata, en torno a la nobleza del formato Small & Medium.
Ahora bien, ¿qué están haciendo los cooperantes internacionales? Un tema que tienen en la agenda es desarrollar a la Pyme, desde el apoyo financiero hasta el desarrollo gerencial. La Pyme necesita el apoyo del Estado, necesita incubadoras, no sólo apoyo financiero. “Hablo de la Unión Europea (UE) y todos los bancos multilaterales. Otra cosa es apoyo en la cadena de valor, es decir, el desarrollo de los proveedores. Este es otro tema que está en la agenda de los cooperantes internacionales”, remata el vocero.